Sé que, una vez leídas las dos entradas anteriores, todo
parecerá demasiado corriente y genérico para el lector acostumbrado a
sorprenderse con piezas que parecen extraídas del más extraño congreso
de arte moderno, pero sin la capacidad de volver al día a día común, lo
extraño pasaría a ser lo corriente y no nos sorprenderíamos tanto al
leer según qué barbaridades jugables.
Pasamos pues, a una de aquellas normalidades también muy
características de este blog, esta vez para la siempre encantadora
Nintendo DS, y en especial, a un título al que me vi obligado a dar una
oportunidad después de acabar (y disfrutar) mi viaje por Strange
Journey.
Cuando la gente describe Strange Journey, no es extraño
leer u oir comentarios como "Es un Etrian Odyssey pero con demonios." o
"Es un SMT al estilo Etrian.", esperando que todos conozcamos dicho
título de referencia y de alguna manera, esperando que felizmente
relacionemos ambos estilos de juego y nos quede de una manera muy clara
tanto su jugabilidad como su diseño.
Este curioso sistema de juego, que entraría dentro del género dungeon crawler, se caracteriza por mantener una constante doble pantalla, con la superior dedicada al propio juego, que en la mayoría de casos contendría un RPG al uso, y la inferior únicamente sirviendo como apoyo, en este caso utilizada como mapa, una importante herramienta que acabará caracterizando esta saga y que más tarde encontraremos en otros juegos.
Este curioso sistema de juego, que entraría dentro del género dungeon crawler, se caracteriza por mantener una constante doble pantalla, con la superior dedicada al propio juego, que en la mayoría de casos contendría un RPG al uso, y la inferior únicamente sirviendo como apoyo, en este caso utilizada como mapa, una importante herramienta que acabará caracterizando esta saga y que más tarde encontraremos en otros juegos.
Una de las grandes diferencias entre Strange Journey y
Etrian Odysey es precisamente el tema del mapa, porque mientras que en
el primero aparecía en la pantalla inferior de nuestra DS y se iba
completando a medida que el personaje avanzaba por cada rincón, en
Etrian además de utilizar la pantalla inferior, también será necesario
el puntero, que será muy útil para que el propio jugador se convierta en
cartógrafo profesional y dibuje por sí mismo cada uno de los detalles
que formen el mapa que él mismo utilizará.
Dibujar incorrectamente un mapa no tendrá mayor
penalización que confundirnos en un futuro y posiblemente arreglar el
desperfecto en el mismo momento. Al tratarse de un juego por turnos y de
encuentros aleatorios que aparecen justo al movernos, el jugador tendrá
todo el tiempo del mundo para dibujar el preciado mapa y llegará a ser
muy difícil cometer una equivocación.
En cuanto a la historia, a primera vista se aprecia que
está construida en torno al diseño de niveles y su jugabilidad, ya que
nos presenta una historia de un reino enormemente famoso por contener
bajo sus tierras un misterioso laberinto que sirve como reclamo turístico para
todo tipo de aventureros, ansiosos por llegar hasta el final y descubrir
el gran enigma que oculta. Grandes tesoros, fama y gloria hallará el
aventurero que consiga atravesar sus peligros, y no será otro que el
propio jugador el encargado de descubrir de una vez por todas la
terrible verdad que se oculta bajo sus pasillos.
Desde un buen principio, nuestro objetivo será claro:
Llegar hasta el final. El laberinto, de unas 25 o 30 plantas,
dependiendo de si realmente queremos desafiar al mismísimo destino,
acabará convirtiéndose en el enemigo principal del juego, apareciendo
paso a paso en la pantalla inferior del juego, a medida que el jugador
dibuja poco a poco el rostro del mismísimo demonio.
Los combates resultan muy clásicos, pero a la vez, muy
personales, ya que será posible elegir cinco grandes y anónimos
guerreros de entre una gran selección, y que batallarán sin descanso en
nuestras filas, cada uno con una profesión clásica y típica de otros
juegos de rol. Paladín, guerrero, mago, arquero o curandero serán
algunas de las muchas clases que tendremos disponibles para escoger,
pudiendo así crear nuestro más mortífero equipo con el que abrirnos paso
a través del gran laberinto. Aparte de la clase, también podremos escoger su sexo (que
en resumidas cuentas lo único que cambiará será el retrato del
personaje) y cada una de las habilidades que utilizará dicho personaje,
tanto activas como pasivas.
Uno de los aspectos más característicos de la saga son los
famosos FOE, unos enemigos increíblemente poderosos que nos harán sudar
como nunca y que, en la gran mayoría de casos, necesitaremos evitar a
toda costa, huyendo a la mínima oportunidad. Sin embargo, estos crueles y
despiadados enemigos sufren de una debilidad que a su vez será su mayor
fortaleza, y es que, hagamos lo que hagamos, siempre se mantendrán en
la misma zona, dejando completamente de lado el factor suerte.
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Y este solo es el mapa de la tercera planta... |
A lo largo de todo el laberinto, siempre habrá una
posibilidad de encontrarnos con un enemigo, en especial cuando la esfera
situada en la pantalla superior se vuelva roja, pero en el caso de los
FOEs, nunca nos encontraremos ninguno que no nos haya "cazado" antes. La
única ventaja del jugador será localizarlos en el mapa, observar su
ruta y huir de ellos, ya que al entrar en su área de visión no dudarán
en perseguirnos.
Este novedoso factor en el género consigue cambiar
totalmente el esquema del juego, convirtiendo un juego de rol clásico en
un entretenidísimo juego de puzles que fácilmente se podrá jugar desde
la pantalla inferior, desde el mapa. Huir de un enemigo sorteándolo por
un gran laberinto parece algo muy sencillo, pero tanto las condiciones
del enemigo (velocidad, visión, etc.) como las del propio laberinto
(diseño, transporte o movimiento) cambiarán constantemente la manera de
ver en juego, obligando al jugador a pensar un poco más en la manera de
atravesar cada planta.
No os voy a engañar, se trata de un juego difícil, y en
este tema sí que coincide mucho con el ya comentado Strange Journey. En
un principio, la dificultad es alta, llegando a ser odiosa en algunos
puntos, y a medida que el jugador avanza y comprende el estilo de juego,
va decreciendo hasta las últimas etapas de la aventura. El final no es
tan difícil como ocurría con Strange Journey, pero una vez acabado el
juego, se nos da la posibilidad de seguir jugando y entrar más aun en el
misterio, desbloqueando 5 pisos extra que explorar.
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El verdadero rostro de la muerte. |
Y si alguien se ha quejado alguna vez de la dificultad de
esta saga, es debido inequívocamente al mencionado post-game, ya que la
diferencia es tan grande que suele dejar desquiciados a la gran mayoría
de aventureros que no se contentan con el final corriente, entre los que
me incluyo. Cada uno de los cinco pisos supone un desafío, y confieso
que en uno de ellos me vi obligado a usar una guía debido a su
complejidad, ya que no me apetecía pasarme varios días en el mismo
punto, atascado en aquel infierno abrasador.
El jefe final definitivo, morador de la última planta,
también es digno de mención, ya que de no tener un determinado equipo
con determinadas habilidades, llega a ser un oponente completamente
imposible de vencer, obligando una vez más al jugador a coger una guía y
caer humillado ante el poder de semejante enemigo, algo que se repite
en posteriores entregas.
Un vez dicho esto, las posibilidades del juego no se
acaban: Si el nivel máximo es 70, existe una opción para devolver
nuestros personajes a nivel 1 de nuevo, para así volver a entrenarlos y
no llegar al nivel 70, sino al 71, pudiendo repetir esta estrategia
cuantas veces lo deseemos hasta llegar al nivel 100. Por lo tanto,
tenemos juego para muchas, muchas horas.
Como ocurre con todas las sagas famosas, siempre parten de
una idea, o de un primer juego que establece las bases para el
desarrollo de los siguientes, evolucionándolo de grandes y variadas
maneras. Etrian Odyssey no es un caso especial, y el primer juego de la
saga acaba siendo una maravillosa opción para empezar a disfrutar de
este género tan curioso y paso a paso, juego a juego, contemplar cómo
han ido evolucionando a través de los años.
Y en especial, para aquellos jugadores reticentes a coger
una DS, hago una mención especial a su remake para 3DS, Etrian Odyssey:
Untold, que aunque aún no le haya dado una oportunidad (Etrian Odyssey 3
no se jugará solo), parece tan bueno o incluso mejor que el original,
manteniendo la historia y su jugabilidad pero añadiendo además muchos
aspectos de los últimos juegos.
Aunque solo haya jugado a la primera y segunda entrega, he disfrutado como nunca de esta saga, y la recomiendo fervientemente tanto si os gustaron entregas como Strange Journey o Persona Q, y a la inversa si habéis experimentado en carne propia el terror de los Etrian, pues son remakes de una misma idea que con el paso de los años no hace más que mejorar, añadiendo tanto más posibilidades a su jugabilidad como nuevas formas de aterrorizar a sus jugadores con su ya de por si elevada dificultad.
Yo tan sólo jugué al primer Etrian Odyssey, y sin duda seguiré la saga. Eso sí, hubiera preferido un rollo distinto con eso de dibujar el mapa. Al principio me resultó fabuloso y lo recuerdo como algo genial, pero también recuerdo que acabé un poco cansado de hacerlo y que me faltaban "maneras" de dejarme mensajes a mí mismo en los propios mapas. No sé si me explico con claridad xD.
ResponderEliminarEse tipo de cosas también me pasaron en el primer Etrian, pero que dejaron de ocurrir en la segunda entrega. Sin duda son errores que más tarde verás que se corrigen. Según he leido, la tercera entrega es de las mejores de la saga, ¡así que a darle fuerte a la segunda para llegar hasta ella!
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