Hace dos semanas, Rokuso3 y yo nos decidimos por fin a
probar uno de aquellos tantos juegos que nos había picado la curiosidad
desde hacía ya bastante tiempo por su extrañeza y singularidad.
Desarrollado en el estudio Tale of Tales, culpables de juegos (o
experiencias, según a quien preguntes) como The Path, una especie de
Caperucita Roja más acorde a nuestra época, o The Graveyard, el juego de
la pescatera, en el cual esperar tu turno acaba consistiendo en casi
toda la experiencia vivida.
Ambos serán, sin ninguna duda, analizados en este blog en
un futuro, o mejor dicho, insultados públicamente y criticados por su
elevada pretenciosidad.
Pero no nos avancemos a los hechos y centrémonos en el
juego que tenemos hoy por delante, y que sin ninguna duda merece todo el
tiempo que podamos otorgarle, porque ya la premisa de este curioso
MMORPG consigue captar toda la atención posible del público. El juego de
esta semana en cuestión no es otro que The Endless Forest, el primer y
único juego online de rol masivo de ciervos.
Al descubrir que, efectivamente, el juego funcionaba,
nuestros ciervos aparecieron en alguna parte de un solitario bosque,
dispuestos y preparados a realizar las acciones más cierviles, guiadas
por un menú tan simple como sencillo de utilizar, con imágenes en lugar
de descripciones, esperando pacientemente a que el jugador seleccionase
cada una de las ellas y comprobara de una manera práctica su
significado.
Allí, en medio del bosque, el pequeño ciervo de cara humana
que me representaba empezó a adoptar posturas propias de un ciervo
corriente, comandado por cada uno de los dibujos que yo, como jugador,
tenía a mi disposición. Alzar la cabeza, descansar, berrear, o adoptar
una posición temeraria o de ataque consistían en la mayor parte de su
pequeño repertorio de acciones, acompañados por otros movimientos no tan
corrientes en la naturaleza del ciervo común.
Asentir, negar, e incluso bailar al son de una extraña
música consiguen convertir al ciervo en un ser mágico y misterioso,
alejándose cada vez más de la corriente normalidad que un ciervo debería
poseer.
Una vez experimentadas las posibilidades de la criatura, me
adentré en el bosque con Rokuso3 al otro lado del micrófono, siguiendo
exactamente la misma idea. Esperando explorar un entorno completamente
desierto, me encontré paseando por un bosque poblado por NPCs inmóviles,
con los cuales me veía incapaz de interactuar. Todos parecían
descansando o durmiendo profundamente.
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Totalmente muerto. |
Sin una cuenta en la web de The Endless Forest, veíamos
imposible experimentar completamente las capacidades del juego online,
ya que la meta principal era explorar el juego conjuntamente, con ambos
personajes en cada una de las pantallas. Al cabo de unos diez minutos,
desistimos en la creación de la necesitada cuenta, ya que aún no había
llegado el correo de conformación, y si me permitís el pequeño spoiler, a
día de hoy sigue sin llegar.
Nuestras aventuras por los enigmáticos parajes del extraño
bosque no habían hecho más que empezar, galopando de un lado a otro y
explorando cada pequeño monumento o lugar especial que surgía a nuestro
paso. Un gran árbol hueco, una fuente de agua, varias rocas amontonadas
estratégicamente o incluso un cementerio con una gran jaula en su centro
eran muchos de los lugares que, como ciervos turistas invitados,
parecían edificarse a nuestro camino, volviéndose a repetir una y otra
vez a medida que avanzábamos.
Claro está que estos lugares no se generaban
aleatoriamente, sino más bien éramos nosotros los que llegábamos hasta
el límite del bosque y volvíamos a aparecer directamente por el otro
extremo, destruyendo totalmente todo sentido posible de orientación.
"He encontrado un río" sonaba la voz de Rokuso3 al otro
lado del micrófono, mientras era acompañada por una imagen de su juego,
mostrando un ciervo exactamente igual al mío. "Qué coincidencia", pensé.
"Es exactamente el lugar donde me encuentro yo ahora." Asombrado por la
inesperada casualidad, volví a oír la voz de Rokuso3: "Voy a saltarlo."
Y como si de un sueño se tratase, al poner mis ojos sobre
el juego una vez más, y observar el famoso río que separaba tenuemente
aquella zona, contemplé como un extraño ciervo de cara humana saltaba
mágicamente a través de él, aterrizando grácilmente sobre la otra
orilla.
"¡No te muevas!" grité por el micrófono, y si todos me
habéis seguido hasta aquí, seguramente ya habréis deducido la razón de
semejante grito. Así es, pues para nuestro asombro, realmente nos
encontrábamos en un juego multijugador masivo, o MMORPG. Aquello nos
alegró bastante, ya que aquel descubrimiento suponía alcanzar la meta
que nos habíamos propuesto: Explorar el juego juntos y desentrañar los
posibles misterios de aquel juego tan extraño.
A paso lento pero ligero avanzamos por el bosque, hasta
finalmente parar sobre nuestras pezuñas y descubrir la verdadera
realidad que nos rodeaba. A medida que avanzábamos, juntos o separados,
salían a nuestro paso ciervos con caracteres iluminados en su cabeza,
NPCs olvidados de un juego ya perdido en la inmensidad de la red. NPCs
que, a nuestro paso por el bosque lanzaban ahora las cabezas y seguían
con la mirada nuestros alegres galopes, forjando una realidad bien
distinta a la que nos acompañaba apenas cinco minutos atrás.
El movimiento de los extraños ciervos de un lado a otro nos
hizo caer en la cuenta de que aquel no era nuestro territorio, de que
estábamos pisando un terreno que no nos era conocido. Sí, aquellos NPCs
eran algo más que texturas y códigos: Tenían alma.
Cada uno de aquellos ciervos que grácilmente correteaban de
un lugar a otro contenía una preciada persona en su interior, al otro
lado de una ventana de infinitas localizaciones posibles, y que de una
manera u otra había escogido por si misma su destino, acabando en aquel
extraño mundo lleno de árboles y criaturas misteriosas.
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Algunas acciones provocaban movimientos un poco extraños. |
La mayor parte de aquellos extraños jugadores se mantenían
quietos, tranquilamente posados bajo árboles o sobre piedras, pero
algunos de ellos parecían llevar a cabo interesantes conversaciones con
otros ciervos, aun tratándose de un juego sin ningún tipo de chat
aparente. Al más puro estilo Dark Souls, y únicamente a través de
gestos, los pequeños animales bailaban, berreaban y saltaban, adoptando a
su vez distintas posiciones corporales, algunas de ellas incluso
antinaturales para un ciervo común.
Todos ellos, cada uno de una forma característica (grandes
cuernos, extraños pelajes y enigmáticos rostros), provocaban en nosotros
mucha curiosidad, por lo que rápidamente galopamos hacia ellos y
tratamos todo tipo de interacciones, desde bailar hasta oler traseros,
actos que eran perfectamente respondidos de formas muy parecidas.
Sin dudar un segundo, no me cuesta admitir que ese día
hicimos muchos amigos, desde el simpático Trompetillas hasta el pequeño
Bambi, pasando por El Negro, que varias veces nos obsequió con geniales
pelajes, cuernos y rostros, únicamente obtenibles por aquellos
bendecidos por el sagrado correo que nunca alcanzamos y dudo mucho que
lo hagamos algún día.
Tras nuestro breve pero intenso viaje, pocas razones quedan
ya para volver al extraño bosque, y sólo una incógnita sigue en pie,
observándonos desde las sombras y preocupando a nuestro subconsciente:
¿Cuál es la razón que ata a más de noventa personas en un día tan
corriente como cualquier otro, a un juego sin ningún tipo de
comunicación compleja posible? ¿Qué diversión puede albergar encarnar un
ciervo y realizar acciones tan simples como bailar, oler flores o
berrear? ¿Y seguir jugando con la misma premisa tres años seguidos?
Seguramente ningún jugador lleva atrapado en aquel lugar tanto tiempo,
pero sí seguramente tres meses o un año.
Porque entiendo perfectamente que un grupo de usuarios siga
años y años en Worlds.com, chateando con amigos y conocidos, pero sin
ese componente social, ¿qué sería de él? Durante años, The Endless
Forest ha seguido ahí, nutriéndose de un único foro que lleva inactivo
desde 2013, albergando casi más de cien usuarios al día, sin ningún lazo
visual entre ellos, en su mayoría ausentes u ocupados al otro extremo
de la pantalla.
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Nota: Ningún ciervo fue herido o maltratado en la creación de esta entrada. |
https://www.youtube.com/watch?v=SRsnpJxM_GA
ResponderEliminarAMOR. No se que tendra The Endless Forest, pero tu texto tambien lo tiene. Ese algo que me hace querer jugarlo. Una pena que mi pc no este en condiciones...
ResponderEliminarAngol, algun dia nos veremos en The Endlees Forest (en mi cabeza esto sonaba mejor)
Recuerda que cuando tu cornamenta vuelva a brillar bajo la luz de la Luna, en la colina más alta del bosque eterno sonará el grito de la sombra a través del destino. Cuando la oscuridad más sombría acaricie la noche, vuelve tu espalda al mundo y busca el ciervo de las orejas plateadas. En la cuna del tiempo, allí te estaré esperando.
EliminarMe he emocionado. Muy fuerte.
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