sábado, 27 de julio de 2013

LSD: Dream Emulator - Especial Osamu Sato

Debido a la poca actividad del blog, y a mis recientes adquisiciones en el terreno de lo jugablemente extraño, he decidido retomar el blog con algo especial. Otro de esos eventos en los que os doy la lata durante cuatro semanas seguidas con un tema en concreto. (Lo que os faltaba, después de una entrada musical de Yume Nikki, aunque si no os gustara sufrir, no creo que estuvierais leyendo estas líneas ahora mismo) Y sí, como habréis podido deducir al leer el título, este mes de Agosto estará enteramente dedicado a Osamu Sato.

¿Y quién es este hombre, os preguntaréis, que incluso le dedicamos un evento completo, con sus cuatro entradas correspondientes? Pues el autor de varios juegos y especialmente del curioso diseño gráfico que rodea todas sus producciones, así como el creador del libro "The Art of Computer Designing", donde se muestran varias de sus obras, y trucos para aprender acerca de su característico estilo.

Pero no sería merecedor de tal homenaje solamente con ese historial, porque sin duda, una de las principales razones de su fama no es tener un característico estilo de diseño, ni haber escrito un libro ilustrativo, no. Es ser uno de los principales responsables de juegos tan extraños como Eastern Mind o Chu Teng, pero sobretodo, por ser el director de su obra más conocida, el juego protagonista de la entrada de hoy: LSD: Dream Emulator.

Ah, LSD. Clásico entre clásicos, y relativamente famoso en el alegre mundo de los juegos extraños y bizarros. Muchos son aquellos que se han atrevido a jugar, empujados por su propia valentía y curiosidad, pero muy pocos consiguen darlo por acabado, debido a unos objetivos bastante confusos y a un sistema de juego un tanto... Peculiar.
Lanzado en 1998 para Japón, LSD: Dream Emulator salía al mercado como lo que sugiere su título, un simulador de sueños, pese a las constantes referencias a las droga psicodélicas y al surrealismo en general, pero no fue hasta muchos años después cuando su obra alcanzó el punto álgido de su fama y se estableció como uno de los videojuegos clásicos del panorama de lo extraño, originado en parte por el boca a boca y los artículos de opinión.

Muchas teorías y leyendas rodean el juego, pero la más sólida, y que parece que más se asemeja a la realidad, sobre su producción, es la creación del juego mediante un curioso diario de sueños, realizado por una mujer llamada Hiroko Nishikawa, durante más de diez años.

Normalmente, en una entrada común, este sería el momento de presentaros una sinopsis, resumen, o breve comentario acerca de su argumento, pero en este caso, me lo puedo ahorrar tranquilamente. El juego tiene la misma historia que un simulador de aviones o de camiones, es decir, ninguna. Al entrar al juego no se nos presenta absolutamente nada, tan solo una colorida pantalla de título con varias opciones: Start, la más importante, que nos permite empezar a jugar; Save, para guardar la partida; Load, para cargarla; Graph, para visualizar un gráfico del que hablaremos después; y Shake, para que vibre o no el mando.


Todas ellas con un alegre letrero encima, narrando felizmente "Día 001", como si se tratase de una especie de regla universal que relacionase el número de sesiones aguantadas por el jugador con el nivel de autismo del jugador.

Si se tratase de un juego normal, al pulsar Start, seríamos violentamente golpeados por grandes dosis de argumento, que nos pondrían en situación y servirían para presentarnos la historia que estamos a punto de vivir. Pero desgraciadamente, LSD no es un juego normal. Al pulsar Start, lo único que ocurre es un difuminado en negro y el comienzo inmediato de nuestra aventura, en una especie de apartamentos, en primera persona y con amplia capacidad para movernos y vagar por todos los rincones. Y ya está. Empieza el juego.

Aunque le intentáramos encontrar sentido, lo único que podemos sacar en claro, es lo que nos presenta el título y el alegre cartelito del menú principal. Estamos jugando a un simulador de sueños, y empieza el primer día. Suerte.

Según vamos caminando, y avanzando por los escenarios, nos vamos dando cuenta que realmente estamos viviendo un sueño, al observar todo lo que nos rodea. Desde elefantes voladores, hasta edificios famosos en miniatura, pasando por escenarios tan curiosos como pueblos japoneses, praderas o distritos oscuros y tenebrosos. Visiones que, pese a que algunas veces resultan un poco perturbadoras, no hacen más que causarnos curiosidad a cada paso que damos.

Poco a poco, a medida que el jugador avanza, también se da cuenta de algo bastante curioso. Al golpear varias veces una pared con su cuerpo, este es transportado inmediatamente a otro lugar, gracias a un sistema que el propio juego llama Linking, y que muchas veces se basan en la pura aleatoriedad que reina en el juego en todo momento.

Nunca nadie jamás ha conseguido desvelar los misterios del Linking, pero parece ser que si el jugador se golpea con determinados objetos o seres especiales, llegará a determinadas zonas que normalmente no son accesibles con paredes u objetos corrientes.

Cada sesión dura como máximo unos 10 minutos, pero de media suelen durar unos 5, enseñándonos un gráfico que describe el sueño que acabamos de tener. Puede variar entre Alegre y Triste, Estático y Dinámico.


Muy pocas veces se consigue acabar en un determinado lugar del gráfico, porque, sinceramente, casi nadie entiende el juego a la perfección. Muchos se basan en la hipótesis de la aleatoriedad y otros tantos le siguen dando vueltas al asunto hasta encontrarle su razón lógica aparente. En la mayoría de los casos, un jugador corriente acabará en el centro del gráfico, dando vueltas alrededor de lo que parecen ser los ojos y la nariz de la mascota de LSD: Dream Emulator.

Bien pues, tenemos un juego de observación, dando paseos por allí y por allá, separados en sesiones de cinco a diez minutos, y con la posibilidad de golpear nuestra cada contra cualquier superficie sólida para cambiar de lugar si lo deseamos. Aburrimiento en estado puro. Pero gracias a Dios, LSD es mucho más que eso.

A medida que vamos jugando, y recorriendo los mismos escenarios una y otra vez, empezaremos a ver cambios. ¿Esto estaba aquí la última vez que vine? ¿El juego ha sido así siempre? ¿Me estoy volviendo loco? No, no, y quizás.

Con el paso del tiempo, y de las horas invertidas en el juego, los sueños van cambiando, y lo que parecían antes hermosas praderas verdes con leones paseando, ahora son extrañas letras japonesas y lo que antes eran leones, ahora son criaturas imposibles de clasificar. El juego evoluciona, cambiando las texturas cada cierto tiempo, reduciendo la monotonía, y dándonos la sensación de estar metiéndonos cada vez más en la boca del lobo, hasta límites insospechados, con texturas tan perturbadoras como fotos de mujeres a modo de paredes o extraños cambios en algunos de los bichos que antes considerábamos normales.

El juego, poco a poco se va convirtiendo en lo que esperábamos, y de un simulador de sueños, pasa lentamente a ser un simulador de pesadillas, pero sólo al alcance de aquellos que sigan jugando y tengan realmente interés en el contenido perturbador del juego. Sin embargo, todo este tema también está sujeto a una dura aleatoriedad, y es bastante difícil predecir cuándo obtendremos el contenido que tanto esperábamos.




Y por si fuera poco, para añadir aún más bizarrismo al juego, tenemos los vídeos. Vídeos tan extraños como la Intro del juego, y que aparecen porque sí en determinados días, sustituyendo el gameplay de ese día en concreto, y dejándonos muchas veces con la boca abierta. No porque sean vídeos que den miedo, o que causen incomodidad, como todo el tema de las texturas, sino porque justamente, transmiten la sensación contraria, y lo que nos producen, es la más pura de las extrañezas.

No tienen relación alguna con los sueños, y varían entre escenarios reales y personas de carne y hueso como protagonistas, y vídeos puramente digitales creados en ordenador, pero con el mismo significado detrás de ellos, es decir, absolutamente ninguno.

Si queréis alguna prueba, en estos dos vídeos (uno, dos), los podéis encontrar todos. Pero con ver el extraño vídeo del pez en el ascensor (en el 3:45 del primer vídeo) ya os podéis hacer una idea de la temática de todos los demás.

Pero eso no es todo, al contrario, en LSD: Dream Emulator quedan muchas cosas por resolver, porque si redujéramos el juego a un seguido de paseos hasta ver lentamente ese cambio de texturas que tanto ansiamos, estaríamos dejando de lado uno de los mayores atractivos del juego, sus misterios. ¿Cuál es el objetivo del juego? ¿Cuántos días han de pasar hasta dar el juego por terminado? ¿Quién es el extraño hombre de gris que aparece a veces delante nuestro?

Muchos dicen que el final del juego aparece una vez has completado un año entero de sueños, o lo que es lo mismo, jugado 365 sesiones, y si bien es cierto que aparece una extraña animación al final del último día, y que después de ella te devuelve al día 1, es extraño pensar que el juego acaba ahí. Sin créditos, y tan solo con una triste animación de menos de un minuto.

Otros tantos, de una forma también lógica, opinan que el juego se puede dar por completado cuando los siguientes puntos del gráfico se han tachado, al iniciarse de una manera automática la reproducción de todos los vídeos del juego, que básicamente, son los vídeos que os he puesto antes. En ese determinado punto, daría el juego por terminado, a menos que se quiera busca el bizarro cambio de texturas que comentaba antes.


Y en cuanto al extraño hombre de gris... Supongo que nunca lo sabremos. Al parecer está relacionado con la extraña opción en el menú principal situada debajo de Start, Flashback, que aparece al cabo de 20 sesiones (o 20 días jugables), y que nos permite rejugar los días anteriores. Supuestamente, si el hombre de gris nos atrapa, ya no seremos capaces de volver a jugar ese día, lo que lo hace aún más misterioso y lo convierte en una especie de amenaza para el jugador.

Lo que sí es cierto con seguridad, es que un aura de misterio rodea desde hace muchos años este juego, y quizás nunca sepamos la verdad, pero supongo que eso forma parte del juego y le quitaría uno de los grandes incentivos que tiene para que hoy día, siga siendo rejugado por muchísima gente, subiendo Let's Plays a Youtube, creando páginas dedicadas e incluso aumentando su fama con artículos como este o creepypastas.

Para ser de 1998 tampoco tiene unos gráficos que den vergüenza ajena, y los vídeos están muy bien, pero es necesaria una especial mención a la música, que también es bastante curiosa, dentro de lo que cabe. La mayoría temas electrónicos que varían según el escenario donde nos encontremos, además de la música de los vídeos, algo más musical. Su tema principal, sinceramente, me enamora y lo podéis encontrar en el link a la Intro del juego. Especialmente encantador.

Si tenéis cierta curiosidad por el juego, os animo a que lo probéis, si no lo habéis hecho ya. De todo el panorama de lo extraño, LSD es uno de los pilares básicos, y aunque tenga un gameplay un poco autista, es una joya muy famosa, y totalmente obligatoria si estáis interesados en todo el tema que rodea las rarezas en el mundo de los videojuegos. Y si después de leer toda esta mezcla de locura y misterio, aún estáis indecisos, os animo a ver este vídeo musical, que os resumirá en ocho minutos todo el juego.

6 comentarios:

  1. ¡LSD Dream Emulator! Clásico entre clásicos de los juegos raros. La verdad, el juego es poco más que un paseo tras otro, pero tiene un extraño encanto por aquello de acabar evolucionando en un: "¿Por qué hay mujeres en las paredes?", pues como tú dices, lo que al principio era bonito acaba evolucionando en un festival de texturas horribles. Lo tuve que dejar en el día 100 porque las zonas eran cada vez más difíciles de mirar xDDDD.

    Respecto a los vídeos, ni si quiera salen en días concretos ni nada. Recuerdo que me quedé sin memory card al día siguiente de jugar por primera vez, y tuve que reiniciar la partida: los vídeos fueron totalmente distintos.

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    1. Madre mía, hasta el día 100. ¡Qué paciencia, eso es un montón! Me parece que yo aguanté hasta el 10 o así y tuve que mirarme un Let's Play para ver directamente las texturas cambiadas y los vídeos. Andar por ahí sin objetivo aparente se me hacía bastante pesado, pero eso no quita que lo considere un juego muy curioso para pasar el rato.

      Y sinceramente, pensaba que los vídeos estaban programados para determinados días, la verdad. Recuerdo que siempre me toca el de las ovejas saltando cuando empiezo a jugar, pero habrán sido un par de veces y habrá sido por pura coincidencia. ¡Gracias por la información! También descubrí el otro día que uno de los efectos del hombre de gris es resetearte las texturas para que el juego vuelva a ser como antes. Cada día aprendo algo nuevo.

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  2. Pasaba por aquí, pero creo que... mejor paso luego xD

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    1. xDDDDD ¡Se ha asustado de tanta cosa rara!

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  3. nunca habia oido de este juego :( me da la misma sensacion que yume nikki al compararlos y eso que el yume llevo poco jugado pero bueno son juegos bizarros se podria decir

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    1. ¡Uy, pues es muy conocido! Al igual que en Yume Nikki, con LSD nos aventuramos en los sueños del protagonista, solo que aquí tienen un carácter quizás más abstracto y dinámico, con todo el tema de la aleatoriedad y el cambio de texturas. También es algo menos simpático, y sin todos esos personajillos tan agradables de los que dispone Yume Nikki, como Masada, Mars-san o KyuuKyuu-kun. (Aunque sinceramente, yo haya pasado más miedo con YN que con LSD, pero bueno)

      Si lo que buscas es un juego centrado en el tema de los sueños, LSD es una opción bastante viable, pero si ese tema te da igual y buscas un juego para jugar, su repetitivo gameplay y la ausencia de objetivos en el juego lo convierten en algo difícil de disfrutar. Algo así como YN pero sin efectos, más en plan "A ver qué pasa hoy" que como un juego de exploración propiamente dicho.

      PD: ¡Bienvenido/a al blog!

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