¿Queréis saber dónde acaba todo esto?
Acaba en un establecimiento de comida rápida verde lima,
llamado Let’s Yoghurt. Aquel sitio, era un sitio de mierda para acabar con todo
aquello. Situémonos: estás sentado en un taburete, mientras te da en la cara una
luz tan fuerte como la de un interrogatorio, empiezas a oler a azúcar y has
quedado con tu segunda novia favorita. Está entretenida con su móvil, y tú te
preguntas qué habrá debajo de su ropa.
Ahora miradme, tirado en un rincón, solo, metiendo un poco
de vodka en uno de los pocos yogurts que podía permitirme. Durante los últimos
días había parecido un boticario triste, mezclado con un enfermo de lengua
correosa y peste dental, en busca de cura. El yogurt es la comida para aquellos
que han abandonado todo, ¿verdad? Y yo sólo había renunciado a esta aventura.
Me quedé mirando la piscina de vodka que inundaba el yogurt,
creando una pequeña isla. La oculté con la cuchara. Pensaba en mi padre.







